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Siempre has querido ser un o una buena amante, pero sientes que los años y la rutina se han ido acumulando y están aplastando la pasión. ¿Te parece que ya no hay forma de modificarlo o esperas encontrar un “manual” que te ayude a recuperar la magia? Te ofrecemos algunas reflexiones que pueden ayudar a tu relación y te animamos a compartir tu experiencia y opiniones en vidaysalud.com.
Aunque creas que conoces bien a tu pareja y lleven mucho tiempo juntos, no debes perder de vista que las personas estamos cambiando continuamente y por eso es posible que nuestros gustos se vayan modificando a medida que pasan los años. Junto a eso, la confianza, la rutina y las responsabilidades tienden a apoderarse de nuestro tiempo y nos quitan ese espacio que antes le dedicábamos al placer. El resultado: las relaciones sexuales se vuelvan monótonas y hasta aburridas.  O lo que antes funcionaba de maravillas, ahora ya no produce el mismo efecto.
¿Te resulta conocida la situación? No te sorprendas ni te desesperes, pues se estima que uno de cada cinco matrimonios tiene dificultades sexuales,  pero lo que debes saber es que ambos pueden hacer muchas cosas para salir de esta situación. Claro que hay cuestiones de la personalidad que no se cambian, pero es igualmente cierto que sí hay hábitos y actitudes que pueden aprenderse y modificarse, sobre todo cuando se trata de este tipo de situaciones que involucran a dos personas, donde es tan importante tu forma de actuar como el conocer y descubrir las actitudes y los deseos de tu compañera o compañero.
Así es que quítate las inhibiciones y anímate a más, pues no sólo el sexo puede estar en juego, sino la intimidad de los dos y tu relación de pareja misma, que pueden mejorar si ambos se lo proponen, con un poco de voluntad y mucho amor.
Presta atención, porque no existe “un manual” para ser un buen amante. No se trata simplemente de aprender nuevas técnicas sino de cambiar la actitud.  Toma nota de las siguientes ideas que tu pareja y tú pueden poner en práctica para conectarse mejor y revivir la relación:

¿Sabes cuáles son los anticonceptivos de emergencia?

Si se les ha roto el condón durante la relación sexual, o al día siguiente te das cuenta de que te has olvidado de tomar la píldora más de dos veces este mes, no te angusties, todavía hay formas de evitar un embarazo no deseado. ¿Has escuchado hablar sobre los anticonceptivos de emergencia? Aquí te contamos cuáles son y de qué se tratan.
Hace unos días, Claudia llegó al consultorio muy preocupada porque se le había roto el condón mientras estaba teniendo relaciones sexuales con su novio, y no sabía qué hacer. Está muy enamorada, pero apenas lo conoce hace unos cuantos meses y, por supuesto, para ambos es muy pronto para que piensen en tener hijos.
Para casos como el de Claudia existen lo que se conoce como métodos anticonceptivos de emergencia, que también pueden utilizarse si te das cuenta que te has olvidado de tomar la píldora más de dos veces en el mes, si la relación te ha tomado por sorpresa o – en el peor de los casos – si has sido víctima de una violación. Estos tienen un margen de efectividad para prevenir el embarazo bastante elevado si se utilizan en los días indicados.
Los métodos anticonceptivos de emergencia evitan que se produzca el embarazo, no son abortivos, es decir que no harán que pierdas tu embarazo si es que ya estas gestando un bebé. En el caso de las píldoras, incluso, es peligroso tomarlas si ya estas embarazada, ya que pueden provocarle daño al niño.
Es muy importante que tengas en cuenta que estas píldoras no deben utilizadas como anticonceptivos de manera regular (para eso existen otros métodos más apropiados y que todas las parejas sexualmente activas deben conocer). Además, estas pastillas pueden tener efectos secundarios como náuseas, dolor abdominal o dolor de cabeza, cambios en el ciclo menstrual y cansancio.
Una de las píldoras anticonceptivas de emergencia más modernas, que salió al mercado a mediados del 2010 en los Estados Unidos se comercializa bajo la marca Ella, su ingrediente principal es un medicamento que se denomina acetato de Ulipristal y se caracteriza porque extiende a 120 horas el plazo para tomarla luego del accidente.
Este método no contiene hormonas sino que actúa principalmente bloqueando la función de una de ellas, la progesterona, que es una hormona necesaria tanto para la ovulación como para la implantación. Pero su función no es bloquear la implantación del feto, porque ésta normalmente ocurre entre los días 6 y 10 de la gestación y Ella se toma en los primeros 5 días después de la relación sexual.
Hasta la aparición de Ella, en casos de emergencia se utilizaba la conocida “píldora del día después”, que debía ser tomada dentro de las 72 horas después del acto sexual sin protección. Y esta sigue en el mercado como una de las opciones. En este caso sí, al igual que las pastillas anticonceptivas, contiene hormonas pero en dosis mayores. Pueden ser estrógenos y/o progestina.  Las que contienen estrógenos evitan la ovulación y las que contienen progestina tratan de evitar la fecundación o la implantación del feto.
Otro método anticonceptivo de emergencia es el denominado DIU, que consiste en un pequeño dispositivo de cobre que debe ser colocado dentro del útero de la mujer en el transcurso de 5 a 7 días después de tener relaciones sexuales sin protección. Aunque no evita que haya ovulación, sí puede impedir que haya fecundación o implantación. Siempre debe ser insertado o extraído por un médico especializado.
Si crees que podrías estar en riesgo y te preocupa el embarazo, ¡no pierdas tiempo! En estos casos, la velocidad cuenta. Y si tienes alguna duda, es preferible que lo consultes de inmediato con un médico o con un ginecólogo(a), que son los especialistas que se dedican a temas relacionados con el sexo y la fertilidad. Por otro lado, ten en cuenta que los anticonceptivos de emergencia no te protegen contra enfermedades de transmisión sexual o enfermedades venéreas.
Recuerda que no hay que abusar de estos métodos. Si bien el sexo puede ser muy placentero y puede ser muy saludable, es muy importante que siempre lo hagas responsablemente y con cuidado, tanto en los años fértiles como  después de los 50. Practica sexo seguro y goza de sus beneficios.